Hablar de lo que está afuera.

Gonzalo Pedraza.

Sobre "Vano afán de sobrevivencia" de los artistas Ñúñez y Vogel.

Octubre | October 2009.

 

Los artistas visuales Patricio Vogel y Pablo Nuñez han desarrollado una obra en Chile que trata, valga la redundancia, sobre temas de la cultura chilena. Estos, sin caer en folklorismos o manierismos de tipo nacionalistas, proponen una revisión de diversas singularidades y características propias del espacio local desde una perspectiva íntima y personal. Los artistas, que trabajan de manera independiente respecto al otro, se reunieron con el objetivo de realizar “Vano afán de sobrevivencia”, título de la exhibición presentada en galería Florencia Lowenthal.

 

La galería, situada en una esquina de un barrio tradicional de la ciudad de Santiago, es intervenida por medio de una construcción liviana que se instala en la puerta principal. Este “brote” del lugar genera una pequeña antesala que nos conduce a la primera obra del artista Patricio Vogel. Vogel ha desarrollado una obra muy heterogénea, por lo tanto, encontrar un hilo conductor en ésta es un “vano afán” (si es la primera vez que nos aproximamos a su producción). A pesar de tal amplitud referencial, podemos establecer una línea de sentido en las operaciones retóricas que vemos repetidas en distintos trabajos. La transversalidad en términos de formatos (instalación, fotografía, pintura y dibujo) es sólo un camino de acercamiento a esta operación basada en la incongruencia de signos: trabajos de índole político-local que son tratados desde la perspectiva del diseño y la fotografía; análisis de los objetos pertenecientes a una clase específica en Chile que retratados son expuestos como “obras” en una galería; y una performance, en donde el artista se traviste de empleada doméstica chilena que, bajo esa condición, establece decisiones estéticas en la intervención/decoración de una casa 1.

 

Siguiendo con la misma operación Vogel, a través de la fotografía, el diseño y la instalación, construye una pieza para la exhibición. Una gran imagen reticulada se emplaza entrando a la galería, vemos impresa una fotografía de un bosque del sur de Chile. Este paisaje está cortado en el centro de manera vertical, la imagen se divide en partes iguales. También hay un corte horizontal, el cual genera una línea blanca en donde están instaladas cinco tiendas de campaña a escala de 1:10 hechas en maqueta. En su interior una luz proyecta la sombra de un árbol nativo chileno. Sobre esta imagen el artista ubicó una gran caja de luz que posee una fotografía en alto contraste de la Cordillera de los Andes, con la siguiente frase: “Las flores que se adelantan corren el riesgo de helarse tempranamente. También, durante su breve existencia, son más relucientes que todo lo que las rodea”. Esta frase fue extraída de ACU (Agrupación Cultural Universitaria), agrupación que surgió en la década del setenta en Chile y que rearticuló la vida cultural universitaria de izquierda.

 

La obra de Pablo Núñez se ubica detrás de la imagen de Vogel –como si esta fuese un portal que conecta al espectador a un espacio contiguo–; en ella distinguimos una serie de gallinas hechas en cartón panal, a escala natural y pintadas según el tipo racial de la gallinas chilena típicas. Hay una aglomeración estridente en el espacio, son alrededor de trescientas gallinas puestas en diversos órdenes, y que a través de sus formaciones invitan al espectador a ser miradas desde diversos puntos de vista que a veces confunden a los objetos con esculturas de corte concreto. Este trabajo es el resultado de un cúmulo de operaciones en relación a la imaginería visual de los territorios que están fuera del radio de la ciudad. Desde estos espacios descentrados Núñez extrae objetos y muebles para luego ser llevados al espacio artístico, transformando sus funciones y volviéndolos “esculturas” u “objetos de arte”. Estos elementos, presentes en nuestra vida diaria, son reiteradamente usados generando en ellos una suerte de identidad que los hace singulares al resto: el desgaste, la deformación y la decoloración provocadas por el uso son decisiones estéticas inconcientes que los transforman en esculturas. En la disposición de tales objetos el artista crea una suerte de enviroment en donde se respira un aire provinciano, produciendo una extrañeza sobre la relación tan normalizada entre mueble/espacio. Estos elementos se transforman en el “espacio de lo artístico” en huellas del espacio que los cobijaba. En una de sus instalaciones titulada “Nada es grave” (2005), en galería Gabriela Mistral, el artista toma los muebles y la estética de una casa en Rengo –localidad fuera de Santiago– y la reconstruye. La particularidad es que la habitación que contiene los muebles en desuso esta desnivelada, como si el suelo estuviese en una de sus puntas ascendiendo hasta el techo, este estado de suspensión obligaba al espectador equilibrarse y recorrer de un modo distinto la exposición. Este enviroment a la chilena además de resignificar a los objetos, teatralizaba el recorrido común que hacen los espectadores, creando además nuevas resignificaciones sobre estos espectadores/objetos.

 

En “Vano afán de sobrevivencia” los artistas generaron dos trabajos que separados son exhibidos en conjunto. Esta decisión de estar los dos en un mismo espacio y compartir la mirada del espectador, que vivirá en simultáneo cada experiencia visual, se refiere a un problema similar que los aqueja. Medularmente estamos frente a una escenificación teatral de un panorama de especies naturales encerradas en un mismo espacio galerístico, una funcionando como ventana y panorama de un bosque y la otra como un gallinero. La ida al natural se camufla bajo la protección de la tienda de campaña que cobija la imagen proyectada de los árboles que están fuera. Este refugio se va a la intemperie con el gallinero, un espacio desprotegido, que ubicado fuera de la vivienda de campo se transforma como en una sombra de esta, como en el caso anterior, en una proyección. A ambas obras se les escapa en alguna de sus caras el punto de fuga abstracto y geométrico de la racionalización: la red que se erige en la imagen de lo natural –Vogel– y la cara frontal de cada gallina –Nuñez. Esta operación de ver lo que está fuera desde la proyección se puede extrapolar a la producción literaria, siguiendo la pista de Sarlo en su estudio sobre Borges, que construye el mito urbano del campo como el lugar de nacimiento de lo nacional, ya que existe una literatura que visita el campo, pero que vive en la ciudad 2. Desde la institución del arte podríamos esbozar un argumento parecido: ¿por qué los artistas hablan de lo que está fuera? ¿Por qué han seguido siempre respetando como temática de obra lo que podría denominarse “lo chileno”?

 

 1.- Las exhibiciones descritas corresponden, en orden respectivo, a los siguientes espacio: Fulbelt, Galería Gabriela Mistral (Santiago, 2005); El espacio de lo posible, Galería AFA (Santiago , 2007); y el proyecto Todo comienza en casa (Santiago, 2005)   2.-Beatríz Sarlo. Borges, Un Escritor en las Orillas, Buenos Aires: Ariel, 1995.