La  cifra

Memoria, objeto y proyección: La fascinación por la cifra

 

El acontecimiento es particularmente la instancia que nos permite tener acceso al cuestionamiento de la cosas y en algunos casos a la creación. Es el espacio donde ocurre la acción por medio de la experiencia – duración – y también la instancia que da origen a nuestros recuerdos por medio de la intuición previa en el tiempo y lugar, determinando nuestra identidad.

 

Nuestra vida se encuentra llena de acontecimientos que nos determinan en lo particular y articulan el modo de relacionarnos en lo privado como en lo público. Caemos en cuenta que al detenernos a contemplar las cosas que nos rodean condicionan nuestro entorno y nuestra individualidad. Ese acontecimiento que se ha proyectado en el tiempo y que somos capaces de asimilarlo con posterioridad nos dará la posibilidad a la creación.

 

En este sentido existen una serie de elementos inscritos y cifrados, siendo la cifra una referencia que designa lo numérico, signo y clave, que determinan una noción de orden estructurando un sin número de patrones de convivencia que logran un consenso representados por las composiciones geométricas de los entornos urbanos. Es la matriz geométrica la que condiciona nuestro ser y estar, siempre vuelven a nuestra memoria desde la niñez clasificaciones tales como: la trama del cuaderno de matemáticas utilizado en el colegio, la configuración de las calles recorridas en cuadras y las líneas observadas

de los edificios.

 

En los trabajos que utilicé como material principal la sal, existió un acontecimiento producto de una impresión previa (fascinación), la intuición de nuestro acervo. La relación que surge es a partir de la contemplación de unos cubos de sal compactos de 25x25x25 cm., utilizados para la alimentación del ganado, diseminados en el campo y apareciendo ante la mirada como materia, develando un modelo productivo y una matriz formal, es decir, un soporte de obra. El motivo que establece entonces es la relación entre el acontecimiento momentáneo y el tropiezo del encuentro con el objeto que existe como un

“acontecimiento visual de la forma”1, generando una experiencia de la aparición de otra cosa (proyecto) distanciada del objeto contemplado inicialmente.

 

En esta primera instancia la memoria ya se ha hecho patente y el objeto encontrado ha generado la idea de creación. En este caso la sal nos expone al igual que un archivo una suerte de memoria contenida que se disuelve en el tiempo por el consumo del ganado. No es tan sólo la alegoría que se reproduce mediante el desgaste de la forma por el consumo del ganado es “un ejercicio detenimiento. Del deseo de retener las cosas en fuga. Se trata finalmente de la construcción de un dispositivo que haga posible la repetición extática del detenimiento“2. Es también parte de un elemento presente que asiste la matriz cúbica, la serie, como estado de la materia que observamos sucesivamente en el entorno más propio y cercano, observado también en la ciudad cuando las cosas son sometidas al tiempo para su progresiva desaparición.

 

Es el ejercicio de detenimiento el que extrae del objeto en cuestión, la sal, que al exponerse produce la aparición de la forma, exponiendo su progresión en el tiempo por medio de la serie, la repetición de cubos de sal, aparecer que corresponde a la representación misma de la obra. Ahora bien, en cuanto a la representación que se produce desplazada de su contexto, a modo de imagen y captura del tiempo, su única manera de ser y estar es en su condición de deseo.

 

De esta manera, describiré la obra que se inscribe en la exposición colectiva Kit de laboratorio 4, instalación realizada en la galería Balmaceda 1215, el año 1999. En la obra “Lugares de memoria” se emplazan cuatro cubos de sal dispuestos de manera horizontal fijados a un muro, delante de cada cubo se encuentran cuatro radiografías instaladas sobre vidrios con la imagen de balaustres. Los cubos de sal están sobre cuatro repisas de acero inoxidable, que por la disposición de los focos de luz el conjunto de los objetos proyectan unas sobras que simulan cuatro balaustres – imagen recuerdo – . Bajo ellos

sobre el muro, entre los tres vanos de las repisas tres frases: “Lugar dicho”, “Que ha tenido lugar “y “Elevado lugar”, citas del texto “Los No Lugares”, de Marc Auge.

 

La disposición de los objetos en la obra remiten en su representación al ejercicio de la aparición del objeto, para su posterior proyección reflejando en el detenimiento de los cubos expuestos su memoria contenida, tanto en su serie como en su desaparición y ruina como proceso de olvido.

 

La representación en sí misma es un deseo, puesto que el acontecimiento viene al contrario del tiempo real con un retraso, es decir no es el hecho en sí mismo sino una proyección de lo que era. “Y la representación, matriz mimética en la que se ha formado la visualidad occidental, matriz en la que hemos formado nuestras experiencias visuales, está grabada con la hipoteca de la tardanza. Con el peso de la temporalidad y con la materia de que ésta forma el lenguaje.”3 A este significado le asignamos el juego de las luces y sombras como al significante de las tres frases a modo de progresión del objeto que ha estado, que fue y seguirá siendo.

 

Otro antecedente es la obra “Bajo Continuo”, realizada dos meses después de “Lugares de Memoria”, en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago. La instalación consta de 100 cubos de sal, acero, fotografías copiadas en papel radiológico, foco halógeno y sombras.

 

“Bajo Continuo” cumple con articular un discurso similar a la obra anterior. El orden de los cubos ha cambiado a una posición vertical diez columnas de nueves cubos cada una, así también la cantidad de éstos aumenta a noventa unidades. Las fotografías impresas en radiografías muestran lugares arquitectónicos de Santiago en ruina, aludiendo a una constante posibilidad de que algo acontecerá, el espacio en potencia como bien lo determina el término Frances Terrain Vague 4. Finalmente a los pies del muro de cubos de sal, se inscribe la frase “Mírame allí donde estoy ausente”.

 

Terminando con la muestra individual memoria Objeto Proyección en la galería Bech, dónde una serie de imágenes de edificios en estado de promesa y otra de imágenes de mar copiados en papel radiológicos y montados en estado de laboratorio de revelado formando una cuadricula ordenada, cruzan las nociones de ausencia y deseo.

 

1 ARQUEROS, G.. La Cifra de la Sal En: VOGEL P., Catálogo Memoria Objeto Proyección Galería BECH. Santiago, Chile, 1999. pp 3-7.

2 op. Cit p5.

3 op. Cit p5.

4 4 [ C] ¨ No es posible traducir con una sola palabra inglesa la expresión francesa terrain vague. En francés el término terrain tiene un carácter más urbano que el inglés land: traduce una extensión de suelo en la ciudad, pero también se refiere a extensiones más grandes, más precisas, en condiciones expectantes.[…..]

 

La segunda palabra, vague, tiene un doble origen, latín y germánico. Este último de la raíz varg-wogue, se refiere a la ondulación, al oleaje, a las olas del agua: movimiento, oscilación, inestabilidad, fluctuación. Wave, en inglés. Nos interesan más las dos raíces latinas que confluyen en el término francés vague. En primer lugar, vague como derivado de vacuus, vacant, vacío, es decir empty, unoccupied. Pero también free, available, unengaged.

 

La relación de ausencia de uso y de actividad y el sentido de libertad, de expectativa. Fundamental para entender toda la potencia evocativa de los terrains vagues en la percepción de la ciudad. Vacío, por tanto, como ausencia pero, también, como promesa, como encuentro, como espacio de lo posible: expectación.

 

Hay un segundo significado que se superpone a vague en francés como vacant. Es el del término vague procedente del latino vagus: vague, también en inglés. En el sentido de indeterminane, imprecise, blurred, uncertain. Ciertamente, parece que los términos análogos que hemos señalado están precedidos por una partícula negadora ( in- determinane, im-precise, un certain), pero no es menos cierto que esta ausencia de límite, este sentimiento casi oceánico, utilizando la expresión de Freíd, es precisamente el mensaje que contiene el mensaje de movilidad, vagabundeo, tiempo libre, libertad. Este triple significado de la palabra francesa vague como wave, vacant y vague¨

( de Sola Morales, Ignasi, ¨terrains vague¨, Quaderns 212, 1996)